En reconocimiento a mi maestro




Escribo estas líneas porque me siento en deuda con él, por haberme descubierto este mundo. Entre otras cosas, me ha enseñado que esta es una afición de amigos, de comentar los distintos puntos de vista de cada aficionado respecto a una misma raza de palomos y de fomentar el compañerismo entre nosotros, mucho más importante que la competencia entre ellos mismos.


Una vez el dinero entra a formar parte en la afición, rompe la esencia de este deporte. La amistad, la bondad y las ganas de seguir hacia delante. Por suerte, aún quedan aficionados que conservan esos valores y eso es por lo que tenemos que seguir luchando. La envidia y la avaricia, que tienen muchos colombicultores, no pueden nublarnos la mirada. Estamos aquí por otra cosa. Yo, por el respeto que tengo a mi tío. Intentaré fomentar todo lo que pueda la colombicultura entre niños y jóvenes, para que no se pierda, para que la tradición se mantenga. Y os pediría que hicieseis lo mismo. A ver si, entre todos, con esfuerzo, podemos hacer que no desaparezca este deporte en un futuro. Me despido, no sin antes recordarle a mi tío Miguel, que se debe sentir muy orgulloso de ver echo de mi un buen aficionado
a este bellisimo deporte. Le quiero dar las gracias, públicamente, por lo que es, por lo que significa para mí y por darme ejemplo de buena persona y mejor amigo. Por todo ello, gracias Tío .[justify][center]
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Antonio Urbano

viernes, 18 de diciembre de 2009